(2017-08-25) La espera media para operarse en Madrid crece un 20% desde el inicio del plan de choque de Cifuentes.

Si en enero de 2016 había que esperar 43,88 días para operarse, en julio de 2017 esta cifra ha crecido hasta los 52,88 días.

La Lista de Espera Quirúrgica (LEQ) en Madrid sigue dejando lecturas positivas y negativas. Más de año y medio después de que el Gobierno de Cristina Cifuentes anunciara su plan de choque para este problema, las cifras no han vivido un gran cambio. A pesar de que hay aspectos que se han mejorado, como que hay menos personas esperando más de 360 días o que hay menos usuarios que rechazan derivaciones –aunque esto puede estar relacionado con el negocio de la libre elección, tal y como ofrecen los datos oficiales-, la espera media para ser operado no consigue reducirse.

Al igual que los datos del paro son agradables con el verano, las listas de espera son todo lo contrario: la falta de personal por las vacaciones, el cierre de camas y los viajes de los usuarios pasan factura. Sin embargo, la comparación interanual de julio evidencia cómo la cifra total de pacientes no se reduce: de los 75.495 de julio de 2016 a los 75.733 de este último mes. Aun así, la espera media de los pacientes estructurales (el gran grueso de la LEQ) ha pasado de los 56,96 días en 2016 a los 52,88 de este 2017.

No obstante, la comparación con el inicio del plan de choque deja esa lectura agridulce. Si en enero de 2016 (cuando se dio el pistoletazo a las medidas de Cifuentes) había 80.542 pacientes esperando una intervención quirúrgica, en este julio ha caído hasta los 75.733. Una reducción de casi 5.000 madrileños, aunque aquellos que tienen que ser operados tienen que esperar más que hace año y medio: se ha pasado de los 43,88 días de paciencia a los 52,88 días que se aprecian en los últimos datos oficiales de la LEQ.

Un ascenso de la espera media para los pacientes de la lista estructural que se ha visto aumentada en nueve días, pese a los 66,5 millones de euros que se destinaron en 2016 para combatir este problema. Sin embargo, según publicó ElBoletín.com, la Memoria del SERMAS de este último año desvela que el Gobierno regional dejó sin gastar un total de 40 millones. Mientras, el vaivén de los guarismos sigue sin detenerse y más en el último mes: en junio de 2017 la espera para operarse era de 47,61 días; ahora es de 52,88; diez días más que (42,53 días) que en abril de 2016 que fue cuando se registró el menor tiempo de espera media.

Otro de los ejemplos de este baile de cifras se aprecia en la comparación interanual o con enero de 2016. Una de cal y otra de arena: si en julio de 2016 aquellos que rechazaban una derivación tenían que esperar 171,46 días, un año después la espera bajaba a los 135,72 días, -aunque esta cifra se sitúa por encima de los 134,16 días de enero de 2016-; en cambio, no ha variado en el número de personas que llevan más de 180 días esperando ser operado (523 frente a 524).

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